22 Feb, 2018
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5 especies marinas iluminadas bajo la oscuridad del océano

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La medusa Atolla y su cuerpo color rojo intenso.

La bioluminiscencia consiste en un fenómeno natural de apariencia mágica y casi extraterrestre, aunque en realidad es una cualidad muy común en varias especies de bacterias, hongos, gusanos, peces, medusas, insectos, moluscos y otros organismos.

Afortunados buceadores y científicos han podido adentrarse en las profundidades del océano y presenciar especies brillando de color azul, verde, rojo y otras extrañas coloraciones.

Se tratan de reacciones químicas, que liberan energía y emiten así luz, siendo un mecanismo que las especies utilizan para comunicarse, atraer su comida, defenderse o escapar del acecho de depredadores.

La NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica) estima que la bioluminiscencia está presente en el 90 % de los animales que residen en aguas del océano abierto, por debajo de los 500 metros.

 

 

Aguas con estelas azul brillante

Además de la luminosidad de medusas, moluscos y peces, una muestra de bioluminiscencia puede admirarse en el mágico resplandor azulado que dejan los dinoflagelados, microrganismos unicelulares que cuando se sienten alterados, emiten una luz azul e intensa, que se extiende sobre las olas y a lo largo de la orilla.

Estos seres microscópicos son la fuente de bioluminiscencia más frecuente en la superficie del océano y pueden verse en islas Maldivas, Jamaica, en la Bahía Mosquito de Puerto Rico, en Bahamas y en tantas otras costas donde llegan a concentrarse alborotadas colonias de dinoflagelados.

Una especie de dinoflagelado son las noctilucas, que frecuentemente pueden avistarse en las costas de Rocha y Maldonado, proyectando chispas de mar que brillan con irreal luminosidad.

 

 

 

 

 

Noctilucas en San Diego, California

 

 

Comb Jelly

Traducido como “peine de gelatina”, las Comb Jelly o Ctenophores son un grupo de animales marinos poco conocidos, algunos de ellos parecidos a las medusas, o mejor dicho a naves espaciales de otras galaxias.

 

 

Se han descrito unas 150 especies de Ctenophores desde 2008. Miden entre unos poquitos milímetros y 2 mm de largo. En su mayoría, las especies de Comb Jelly son transparentes y tienen la capacidad de ser bioluminiscientes con sorprendentes efectos.

 

 

Atolla

Esto sí es una especie de medusa, que deambula en aguas profundas de todos los océanos del mundo. Su bioluminiscencia se activa habitualmente cuando es atacada, encendiendo unos flashes de luz que puede ser vista a más de 90 metros. Los científicos creen que estos chispazos sirven para atraer a otros depredadores más grandes y así escapar de las creaturas que tenían intenciones de devorarlas.

 

 

Calamar de vampiro

Cuando el miedo se apodera del “calamar vampiro del infierno“ (Vampyroteuthis infernalis), este ser marino descarga un haz de moco bioluminisciente, probablemente para escapar de su atacante. Aunque comparten algunas similitudes, este molusco de aguas profundas no es un pulpo ni tampoco un calamar, habitando en regiones del océano con muy baja presencia de oxigeno.

 

 

Bloodybelly Comb Jelly

Otra bella e indescriptible ctenophore, vista por primera vez en 1979 en las aguas del Pacífico, en la costa de San Diego, California. Su color varía de rojo oscuro, a púrpura, morado o negro, con un vientre rojo sangriento que permite enmascarar su luz bioluminiscente y así ocultarse de depredadores que anden patrullando.

Sin embargo, su hábitat es en las oscuridades del abismo marino, donde son prácticamente invisibles, camufladas bajo el negro del fondo océanico.

 

 

Más extraterrestres de las profundidades océanicas

 

 

 

Más muestras de bioluminiscencia – Medusas y dinoflagelados

 

 

Ejemplar de medusa Atolla.

 

¿Medusas con neones?

 

 

 

Bahía de Jervis, Australia

 

 

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